
La hazaña del boxeador bolivarense cumple 52 años. Vive en el barrio El Carmelo y nos contó sus hazañas en el boxeo.
El tiempo pasa volando y no nos damos cuenta. Un 8 de septiembre de 1972 fue un día histórico para el deporte de Bolívar. Un hijo de Malagana, corregimiento de Mahates (Bolívar), hizo realidad, con gran esfuerzo, sudor y lágrimas, el sueño de todo deportista: ganar una medalla olímpica.
Eso ocurrió en los Olímpicos de Múnich 1972. Han pasado 52 años desde la gran hazaña del exboxeador de 75 años Alfonso Pérez, el bolivarense que escribió con letras doradas su nombre en el olimpismo colombiano.

Colombia en esa Olimpíada obtuvo tres preseas por primera vez en su historia.
La más importante fue del barranquillero Helmut Bellingrodt al conseguir plata en tiro deportivo (jabalí), la segunda fue del boxeador Clemente Rojas en la categoría 57 kilogramos y la tercera de Alfonso Pérez en la división de los ligeros (60 kilogramos). Tres deportistas de la Costa Caribe pusieron en alto la bandera de Colombia en Alemania y Alfonso Pérez la de Bolívar.
Además, hay que decir que Alfonso Pérez fue el abanderado de Colombia en esas justas por los logros internacionales que había conseguido.
Este hecho histórico merece ser recordado por las muevas generaciones que no conocieron al apodado, luego de este hecho, como El Olímpico Alfonso Pérez.
Lo visitamos en su residencia, en el barrio El Carmelo de Cartagena, para saber cómo está y qué recuerda de ese acontecimiento para el deporte colombiano.
Su compañera sentimental desde hace 32 años, Cecilia Ahumada, nos atendió amablemente y fue quien nos ayudó en la entrevista con El Olímpico ya que debido a una isquemia cerebral ocurrida antes de la pandemia del Covid-19, su capacidad para recordar está muy disminuida.
En lo que pudo acordarse de ese hecho, el exboxeador nos dijo: “recuerdo que esa medalla fue muy especial porque fue un hecho grande para mí. Estoy muy contento. Cuando llegué a Cartagena eso fue muy bonito porque la gente me brindó mucho cariño. El alcalde y el gobernador me recibieron y me homenajearon. También el presidente (Misael Pastrana Borrero) me felicitó”.
Sobre su polémico combate ante el húngaro Laszlo Orbán explicó que “yo me sentía ganador. Yo tenía la pelea ganada porque supe meter buenos jabs y golpes fuertes con la derecha. Me sorprendí cuando el árbitro le levantó los brazos a él. Esa pelea me la robaron. Se me fue el oro”, dice con sentimiento.
Su cara cambió al recordar ese momento triste del famoso pleito que pudo cambiar la historia de su carrera en el pugilismo si le hubieran dado el triunfo.
